Las familias del turno mañana y del turno tarde pudieron disfrutar de dos actos llenos de ternura y orgullo, acompañando a los peques en sus primeras expresiones artísticas, esas que nacen del corazón y se transforman en aprendizaje y un espacio para descubrir la música, expresarse y animarse a más.
Cada sonrisa, cada pasito y cada gesto hacen de este festival un recuerdo inolvidable. Qué lindo es verlos crecer entre melodías.