Cada rincón se llenó de risas, colores, juegos, historias y mucho, mucho corazón. Desde los más peques de Salas de 2 hasta quienes están por cerrar su etapa en 6° año, todos pusieron el alma para mostrar lo que vienen construyendo durante el año.
Cada stand fue una ventana a su mundo: maquetas, desafíos, experiencias para tocar, mirar y jugar. Las familias no solo visitaron, fueron parte: la Feria fue el mejor regalo de cumpleaños que podíamos hacernos.
Más de 3200 personas vivieron esta jornada única. Gracias infinitas a las seños, profes, preceptoras, directivos, administrativos, maestranza y alumnos por hacer que cada detalle brille. Y gracias a cada familia que se acercó, acompañó, preguntó, se detuvo y aplaudió. La educación también se construye así: con comunidad, con amor, con tiempo compartido.